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El Aporte De Los Indígenas Y La Salvación Del Yasuní.

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En mi país hay dos cosas principales de las que presumimos: nuestros pueblos ancestrales aún existentes y nuestra biodiversidad.

Tenemos la costa, los Andes, nuestra Amazonía y las Islas Galápagos. En prácticamente todas las regiones tenemos pueblos indígenas dueños de tradiciones milenarias. Eso es lo que nos enseñan desde la escuela.

La mayoría de la población sin embargo es mestiza, y la realidad por muchos años ha sido que los indígenas han tenido un desarrollo más lento que el resto de la sociedad occidentalizada. Esto ha sucedido principalmente, a mi criterio, por el poco o nulo interés de los gobiernos de derecha que hemos tenido y la mediocridad de los gobiernos de izquierda.

Como es comprensible los pueblos indígenas han apoyado a sus dirigentes como representantes en la política y sólo a ellos les han dado toda la confianza en su lucha por reivindicaciones y mejoras de su calidad de vida.

No sería correcto decir que éstos dirigentes no tienen parte de la culpa en los fracasos que hasta hoy los mantienen como el grupo con mayor índice de pobreza, bajo nivel de educación y desigualdad de oportunidades [1].

En nuestra nueva Constitución del 2008 se rescata su aporte por primera vez con la inclusión del concepto de buen vivir (sumak kawsay).[2] Sin embargo este concepto es básicamente sentido común (que puede ser el menos común de los sentidos, hay que admitir) y, además de provenir de uno solo de esos pueblos, las cosmovisiones de los tantos otros que pudieran ser diferentes y valiosas no se incluye para nada.

Pero dejando a un lado la cómoda conmiseración que es lo que mueve a muchos de los mestizos a hablar de derechos y del “aporte indígena” me parece justo cuestionarnos cuál es ese aporte realmente.

En este cuestionamiento y las ideas que continuación voy a plantear me imagino que habrán eruditos de la antropología que critiquen mi ignorancia, pero me parece qué, por ejemplo, el aporte de la cultura anglosajona es hasta cierto punto obvio en nuestra sociedad occidentalizada, no así el de los pueblos indígenas aún existentes.

Por otro lado en mi experiencia los mestizos nacionales e incluso los miembros de otras etnias extranjeras que han encontrado y acogido ese supuesto aporte, lo único que demuestran como beneficio es una filosofía sobre la relación con la naturaleza que parece una religión más, y lo que la civilización llama “arte” (especialmente la música).

Existen por supuesto personas con educación superior que no se han sumado a esa seudo-religión, no han tratado de asumir esa filosofía indígena llevando una vida de exaltación de lo folclórico, pero que sin embargo respetan, la estudian y recogen la cultura ancestral. Teniendo clara la importancia de estudiar el pasado y la evolución pero usando ese conocimiento para seguir adelante con su cultura propia (conscientes de que es suficientemente buena/avanzada).

Desde que tuve conciencia de la enorme influencia de la cultura estadounidense en la nuestra (con las grandes distorsiones de las producciones no solo mercantilistas, sino muchas veces con agenda política) a través de los grandes medios de “comunicación” nacionales, que acogieron (y acogen) los productos que les traían raiting y jugosos dividendos, me pregunté cuál era el aporte original de nuestra cultura, de nuestros indígenas, y cuando era más joven me inclinaba a despreciar esos valores anglosajones como una búsqueda de mi identidad.

La verdad es que todas las culturas tienen sus defectos y sus cosas buenas, pero en el desarrollo humano hasta el día de hoy es claro que los mayores aportes no han sido de pueblos indígenas que aún mantienen costumbres y formas de vida ancestrales (que por cierto serían solo los pueblos no contactados, porque todos los demás ya han asumido aspectos de la cultura predominante).

Por supuesto que el conocimiento del uso de las plantas (típica cosa que destacan los abogados de la preservación de esas culturas tal y como están) es y será algo muy valioso, pero solo en función del conocimiento de las culturas predominantes que son las que tomarán esos saberes para luego compartirlos (o venderlos, la mayoría de veces) al mundo ya en forma aprovechable.

Si esos pueblos ancestrales fueran en el futuro quienes aporten sus conocimientos a la humanidad directamente, ¿no será haciendo lo mismo que hace la cultura occidental?, osea siguiendo el método científico, investigando en otras culturas más retrasadas (porque hablar de que los “retrasados” son los dominantes por los comportamientos abusivos que tienen es un discurso lindo pero solo para defender posturas morales) y aprovechando lo que de ellas puedan extraer. En otras palabras, ¿no es obvio que para que esos pueblos indígenas ancestrales lleguen más lejos tendrían que aprovechar también otros conocimientos y culturas?

En la actualidad parte de quienes han mantenido la discusión política en un nivel muy bajo en nuestro país son precisamente los dirigentes indígenas que no tienen problema en mentir o usar imprecisiones de la manera más burda con tal de ganar un cierto posicionamiento. Un ejemplo actual es su discurso en “defensa” del Yasuní que huele más a auto-bombo que a real preocupación (ejemplo claro es que también Guillermo Lasso ahora es defensor de la naturaleza.[3]

“Salvando” el Yasuní

“Así como queremos la naturaleza, también queremos sacar de la pobreza” a los ecuatorianos que se encuentran en ese umbral, [declaró] Correa […] para la propuesta Yasuní ITT “no hubo la respuesta del mundo.” [4]

Hoy se levantan voces contrarias a la explotación petrolera en los campos que se incluyeron en la iniciativa del gobierno nacional llamada “Yasuní ITT”; que fracasó en recaudar lo que requería para mantener el crudo en tierra. Entre los primeros opositores están los grupos ecologistas y los dirigentes indígenas. No se puede decir con certeza que quien se opone es el pueblo indígena porque esos mismo dirigentes se encargan de que ese pueblo permanezca callado, siendo ellos sus únicos voceros y teniendo sus propios medios de represión ante cualquier disidencia.

En nuestro país algunos hipócritas mestizos (o no-indígenas) pretenden que su mayor preocupación no es siquiera el área que será afectada en su flora y fauna, ni la contaminación que ese petróleo extraído causará, sino los pueblos en aislamiento voluntario que por ahí habitan. Pero ¿nos hemos preguntado por cuánto tiempo permanecerán aislados si quieren sobrevivir y prosperar? ¿será hasta el fin del mundo? ¿será hasta que ellos mismos lo decidan? o será solo hasta que en algún momento en el futuro llegue nuevamente la derecha capitalista al gobierno, cuando el petróleo se haya terminado y si no hubiéramos logrado hacer el cambio de la matriz energética, en que sin consulta ni nada, por los “intereses nacionales” decidan contactar quieran o no a esos pueblos para “pedirles” que se retiren o cambiarles su territorio por espejitos brillantes.

Qué criterio tendríamos si nos preguntan cuál pueblo está mejor, si los waoranis (pueblo de la misma Amazonía pero ya en contacto con la civilización occidental) quienes ya manejan armas de fuego con las que fueron a matar a taromenanes (pueblos no contactados) por su tradición de venganza [5], o estos últimos de los cuales se pretende defender su aislamiento.

Seguramente habrá entre los intelectuales preservacionistas quienes acusen precisamente a nuestra cultura occidental de haber contaminado (con esas armas de fuego, por ejemplo) la cultura Waorani, pero veamos por otro lado uno de los aportes de esa cultura al occidente; se trata de una costumbre no ancestral sino reciente que han adquirido los hombres de ese pueblo, que nació de los ancianos waoranis y que los pueblos aislados no tienen: una vez que el contacto trajo curiosos y curiosas occidentales (muchos de universidades extranjeras europeas o norteamericanas), para poder manosear los senos de las mujeres (especialmente las blancas), que seguramente les llamaron la atención, ahora existe la “bendición” waorani, que consiste en precisamente eso, agarrar con las dos manos los pechos de una mujer y frotarlos por un rato. Esta nueva costumbre “ancestral” fue en seguida adoptada por los más jóvenes, que no siendo ningunos tontos, incluso han logrado conquistar anglosajonas que les han llevado a conocer varias partes del mundo.

No es mi posición que deba irrespetarse el aislamiento voluntario, sino que nos cuestionemos cuál sería el verdadero efecto de la supuesta salvación de esa pequeña parte del Yasuní [6], y cuál es ese aporte al bien común que debería impulsarnos a defender a toda costa la preservación de culturas indígenas tal y como están. Existen cosas que admiro y me interesan de pueblos como el waorani, pero también otras que no comparto y desprecio (como la cultura de la venganza “vida por vida” que incluye el secuestro de niños por más que luego los críen como propios).

La realidad política actual, muy clara para quien vive en Ecuador (y no se auto-engaña) es que la Revolución Ciudadana liderada por el presidente Correa tiene el apoyo mayoritario absoluto del pueblo que ha visto que ha cumplido con lo que ha dicho. Si los grupos a favor de la no explotación, que incluyen a movimientos indígenas (amazónicos y foráneos) logran recoger las firmas suficientes para llevar a cabo una consulta popular con la pregunta de si extraer o no el petróleo de los campos ITT, lo que lograrán es un harakiri. Será otro fracaso del que no se harán responsables, otro paso hacia atrás para esa dirigencia auspiciada por ONGs, pero un paso adelante para un futuro mejor, en nuestros términos occidentales.


Fuentes y referencias:

“Correa rechaza cooperación e intromisión de Alemania en caso Yasuní ITT”. América economía. http://www.americaeconomia.com. 21 agosto 2013. Web. 25 agosto 2013.

Gonzalez, Mario. “ECUADOR: Indígenas buscan nueva dirigencia en medio de crisis”. Inter Press Service. http://ipsnoticias.net. 16 enero 1997. Web. 25 agosto 2013.

“Ecuador rechaza uso político del caso Yasuní – ITT”. Telesur. http://telesurtv.net. 23 agosto 2013. Web. 25 agosto 2013.

“Ecuador Yasuni ITT Trust Fund”. United Nations Development Groups. http://mptf.undp.org. Web. 25 agosto 2013

Garzón Espinosa, Alberto. “El fracaso de Yasuní-ITT es un fracaso del capitalismo”. PIJUS ECONOMICUS. http://agarzon.net. Web. 25 agosto 2013

“Rafael Correa: Que Guillermo Lasso diga que es ecologista, es para matarse de la risa”. Noticias en línea. http://noticiasenlinea.com.ec. 23 agosto 2013. Web. 25 agosto 2013.

“Un guerrero huaorani confesó haber encabezado matanza de taromenane”. El Comercio. http://elcomercio.com. 28 abril 2013. Web. 25 agosto 2013.

“Sumak Kawsay”. Wikipedia: The Free Encyclopedia. Wikimedia Foundation, Inc. 28 julio 2013. Web. 25 agosto 2013.

“Yasuní-ITT: Una iniciativa para cambiar la historia”. OTCA. http://otca.info. Web. 25 agosto 2013.

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